Archive for Septiembre, 2007
Los sentidos
La nieve fría y húmeda penetró por debajo de la ropa de Adán. Suave y rugoso, se sintió desdichado. Los dedos se le quedaban pegados entre sí y, al mismo tiempo, le invadió un profundo olor a limpio que le transportó a su hogar, al tacto cálido de la madera. Recordó la cocina de su casa. Mientras Adán se encontraba todavía tumbado sobre la nieve, podía escuchar a su abuela cacharreando, oía de forma nítida cómo batía enérgicamente los huevos, daba fuelle a la chimenea o aclaraba los platos bajo el fuerte chorro del grifo. Esos sonidos se le hicieron cada vez más cercanos hasta que se dio cuenta de que el serrucho que oía estaba junto a él. Le entró pánico. Pero el miedo era dulce, pegajoso. Un sabor a plátano le recorrió la garganta. Creyó que estaba cerca de la muerte porque su infancia se le hizo presente. Esta vez con sabor a chocolate, a avellana, a Navidad.