Cuando el erotismo y la ternura se funden y confunden
Su desnudez junto a la mía me estremece el cuerpo y el alma. Su mirada en mis ojos se convierte en un escalofrío, de la nuca al coxis, que me hace palpitar, lentamente, emocionada. Su saliva envolviendo mis pezones me eriza la piel, toda entera. Entonces una contracción en lo más profundo de mi útero me recuerda quién soy. Por fin el líquido saciante comienza a brotar, transparente primero; blanco, caliente, opaco, denso, dulce, después… Y el bebé consuela su apetito y también su deseo, su deseo innato, prehistórico, insaciable, insistente, obstinado…
2 Respuestas a “Cuando el erotismo y la ternura se funden y confunden”
Lo de: una imagen vale más que mil palabras se derrumba a tus pies cuando te pones a escribir.
Touché!
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