A Manolita
Publicado el 29 de agosto de 2008
De la yaya Manola no he heredado más que el color de los labios, un malva fuerte que no necesita pintalabios. No me quejo, es un buen legado, aunque no me hubiera importado que la genética me hubiese regalado algún (…)
Irrealidad
Publicado el 22 de agosto de 2008
Amanda escribe impetuosa en su blog de madera húmeda… ese diario abrasador como la hojarasca que no cruje y donde impregna, quimérica y febril, el amor correspondido. La fantasía deshojada entre palabras embusteras descubrirá poco a poco un mundo marino, (…)
El velatorio
Publicado el 16 de agosto de 2008
Me gusta contemplaros a todos desde aquí; estáis muy serios y tristes pero, desde mi lugar privilegiado, puedo observar vuestros gestos apenados, vuestras miradas huidizas, vuestras manos cruzadas… Ya sé que un velatorio no es la mejor ocasión para disfrutar (…)
La criadita
Publicado el 11 de agosto de 2008
Apenas había cumplido ocho años cuando la criadita supo que era especial. No conocía más nombre que ese, ni llevaba otro calzado que sus pobres pies descalzos. De sí solo sabía que su madre fue la criada de la casa (…)
Hace más de 50 años
Publicado el 4 de agosto de 2008
Pepita llama orgullosa a su marido. Se burla de todos los que tienen que inventar «cariños», «chiquis» o «amores» para nombrar a sus parejas. Ella solo grita ostentosa el nombre de su «Amat» y aunque a continuación no haga más (…)
Marta Salvador Vélez es licenciada en periodismo y máster en Filología Española. Escritora de vocación y, poco a poco, de profesión, en la actualidad, es correctora editorial y dirige la asesoría lingüística