Una bata blanca
La muchacha de la bata blanca sabe que no debería coger el coche. No ha dormido más que dos horas, entre el paciente de las dos de la madrugada, que ya no recuerda porqué ha venido, y el de las cuatro, el que traía la infección esa tan rara en toda la piel. Sabe que no debería conducir porque además está preocupada por el hombre de las cuatro: no le ha acertado con el diagnóstico y le ha mandado a casa sin tratamiento. Las luces de un camión la distraen del paciente de la infección cutánea. Pero es demasiado tarde. Ya no puede hacer nada por él. Por sí misma tampoco. La bata blanca es lo único que permite identificarla.
2 Respuestas a “Una bata blanca”
A mi el que me gusta mucho es ese de “Irrealidad”…. Jo que bueno !, que musical y poético… Yo tampoco entreveo de que va, pero no importa… Lo que importa es que me atrapa….
…no pasa nada… se despertará en una fantasmagórica sala de hospital, oirá una voz conocida que le dirá -¡respira!- y un salmo cantado en su honor por un coro de pájaros electrónicos…
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