Certeza
Patricia se recuesta en el asiento del autobús. Los pies le pesan tanto como cuando llevaba los esquís o quizá más. Roberto está a su lado, dormido, silbando suaves ronquidos al ritmo oscuro del motor. Ella sabe, con la certeza que da la juventud, que nunca olvidará este viaje. Roberto ha sido su pareja todo el tiempo: cogidos por la cintura en el supermercado, juntos en el telesilla, uno pegado al otro en la habitación del hotel. Pero no han hablado del regreso, no han pensado qué serán cuando este autobús se detenga por última vez. Patricia cierra los ojos, de agotamiento, pero no quiere dormir porque sabe que cuando despierte su sueño se habrá terminado. Y despierta al recorrer las calles reconocidas. El peso de sus pies le arrastra hasta la negación. Y ahí está su novio esperándola, mientras le da un beso acalorado de bienvenida y ella mira de reojo al profesor de gimnasia abrazando a su mujer, y sabe que nunca olvidará este viaje.
6 Respuestas a “Certeza”
¿Roberto es el profesor de gimnasia?
Siempre he sido muy malo en todos esos líos. De joven no me enteraba de nada.
Muy romántico. Sorpresivo y a pesar del tipo de tema, nada frívolo. Me ha gustado.
¡Ah! pero estas cosas pasan en la realidad. Yo soy muy escéptico.
No tiene porque pasar realmente.. puede que ella se lo haya imaginado todo.. pero es suficiente…
¡Qué chulo! me encantan estas historias de infidelidad, aunque yo siempre he sido muy fiel.
No sé si ha quedado muy claro mi punto de ironía en el comentario anterior. Cuando digo si esas cosas pasan, no estoy haciendo un alarde de duda. Estoy queriendo interrogarme sobre lo necio o lo falso de algunos comportamientos, que ven más positiva la estabilidad de una relación que el amor o el flechazo. Los condicionamientos sociales, lamentablemente, son así.
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