Al sol
Por fin un poco de sol: rayos reconfortantes que calientan los dedos de mis pies, entumecidos por aquel frío espantoso. Y es que el nicho estaba helado, bajo esa tierra húmeda, pesada y oscura. Pero los pies aún estaban peor. Había una rendija diminuta por la que pasaba todo el aire del invierno antártico. Luchando el frío polar contra la propia muerte.
Una Respuesta a “Al sol”
Algunas cosas no sé de donde salen ¿Del otro lado del espejo? Eso me parece este mini relato. En cualquier caso, da frío.
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