Tras la sombra de una sonrisa

Le ha vuelto a pasar. Es la tercera vez que lo abandona todo por correr tras la sombra de aquella sonrisa. La última vez fue hace dos años, cuando aún trabajaba en el servicio público de limpieza y la boca de sus sueños apareció de pronto tras los excrementos del perro que sujetaba. La primera vez fue menos evidente al principio, porque no reconoció el motivo de ese magnetismo. De eso hace ya seis años, casi tres después de enviudar. Su sonrisa se dibujó en la madre de un amigo de su hijo pequeño. No sabía qué le pasaba. Solo que necesitaba estar junto a los labios de esa mujer. Más tarde, cuando pudo convencerla para que retirase la denuncia por acoso, se dio cuenta de que algo ocurría. Hoy le ha vuelto a pasar. Le ponía gasolina a un vehículo, cuando de él ha salido su conductora: una bajita, morena y simpática joven con la misma sonrisa que su mujer. Ha vuelto a correr tras su rastro. No sé si esta vez la alcanzará.

3 Respuestas a “Tras la sombra de una sonrisa”

La sonrisa es un arma muy poderosa para el enamoramiento.
Es el primer gesto social que buscamos en un bebé.
Te remito a la entrada de un blog que visito de vez en cuando: http://fardacho.blogspot.com/search/label/Montserrat%20Caball%C3%A9
En la entrada Monserrat Caballé canta el aria de Turandot -Signore ascolta-
La esclava Líu declara su amor por su amo Calaf, simplemente porque éste le sonrió una vez en palacio. Es bellísima.

El título, y la inspiración, me la dio esa frase de Líu en Turandot. Me encantó la expresividad de la oración en sí misma y más tarde me inspiró una persecución de otra sonrisa…

Estáis los dos muy sonrientes, pero a mi el relato me está dando otras cavilaciones, lo de la denuncia por acoso no lo he entendido. Lo poético del relato si.

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