Nadie
Sofía se estremece con un viento frío que le despeina el alma. Sobre ella ha pasado de largo la felicidad desplegando las alas del menosprecio y los celos. Las paredes de la cafetería, de un naranja chillón, le gritan a la cara sus miedos; y Sofía parece clavada a la silla en la que él la ha dejado. Las palabras que acaba de escuchar todavía resuenan en el aire: “Mi mujer nos ha pillado; tenemos que dejarlo”.
2 Respuestas a “Nadie”
Estos juegos de salón dan para mucho.
Decididamente: creo que debería abolirse la monogamia; con todas sus consecuencias.
Esta es menos otoñal..más de cotilleo que nos gustan a todos
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