¿Y mi destino?
La muchacha del pantalón blanco corría y corría para alcanzar el tren. Cuando rozó con sus yemas el frío del hierro no pudo más y dejó de correr. Ningún pasajero llegó a su destino.
La muchacha del pantalón blanco corría y corría para alcanzar el tren. Cuando rozó con sus yemas el frío del hierro no pudo más y dejó de correr. Ningún pasajero llegó a su destino.
2 Respuestas a “¿Y mi destino?”
Todos llegan a su destino… aunque descarrilen.
Si el tema era el jamón ¿que tiene que ver el tren? Yo te lo digo:hace unos pocos años todo el mundo viajaba en el tren, recien acabada la guerra. La gente sacaba sus viandas para comer, su pan, su, navaja y su cacho de tocino. El jamón no era bocado de pobres…continuará.
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