Archive for Diciembre, 2009
Mi amiga la mariquita
La mariquita se encontró sola en el bosque. Se hizo de noche y el frondoso hogar donde vivía se le echó encima como los brazos de un fantasma envuelto en un viento frío y oscuro. La pequeña mariquita no sabía más que temblar, esperando los rayos que volvieran a calentar su temperamento y desterrar su inquietud. Y aquella noche cerrada se iluminó de repente. La mariquita reconoció a la luciérnaga que intentaba que la oscuridad fuera más llevadera para todos sus amigos. Y así fue, la luz había vuelto y la pequeña mariquita ya no tenía miedo, ni más soledad. Así me encontraba yo hace un par de días.
Exilios
Antonia se ha levantado esta mañana con la boca reseca, margen callado de las montañas de allá que nunca se quejan. Hoy rechinaban sus dientes con el frío del norte que ya no siente porque hace mucho tiempo que regresó, y sin embargo aún se quejan sus huesos del helor austriaco que un día dejó atrás creyendo que volver a su tierra era un deseo y que por fin calentaría su cuerpo ya cansado. Y aquí, ahora, añora el frío y también a Warner, y por eso se levanta con las montañas de allá resecando su boca.