Mi amiga la mariquita
Publicado el 23 de diciembre de 2009
La mariquita se encontró sola en el bosque. Se hizo de noche y el frondoso hogar donde vivía se le echó encima como los brazos de un fantasma envuelto en un viento frío y oscuro. La pequeña mariquita no sabía más que temblar, esperando los rayos que volvieran a calentar su temperamento y desterrar su inquietud. Y aquella noche cerrada se iluminó de repente. La mariquita reconoció a la luciérnaga que intentaba que la oscuridad fuera más llevadera para todos sus amigos. Y así fue, la luz había vuelto y la pequeña mariquita ya no tenía miedo, ni más soledad. Así me encontraba yo hace un par de días.
Marta Salvador Vélez es licenciada en periodismo y máster en Filología Española. Escritora de vocación y, poco a poco, de profesión, en la actualidad, es correctora editorial y dirige la asesoría lingüística
Un comentario
La luz está en tu inerior, lo que pasa es que pasa desapercibida.
por carmela el enero 8, 2010 a las 3:43 pm. #