Mi amiga la mariquita
La mariquita se encontró sola en el bosque. Se hizo de noche y el frondoso hogar donde vivía se le echó encima como los brazos de un fantasma envuelto en un viento frío y oscuro. La pequeña mariquita no sabía más que temblar, esperando los rayos que volvieran a calentar su temperamento y desterrar su inquietud. Y aquella noche cerrada se iluminó de repente. La mariquita reconoció a la luciérnaga que intentaba que la oscuridad fuera más llevadera para todos sus amigos. Y así fue, la luz había vuelto y la pequeña mariquita ya no tenía miedo, ni más soledad. Así me encontraba yo hace un par de días.
Una Respuesta a “Mi amiga la mariquita”
La luz está en tu inerior, lo que pasa es que pasa desapercibida.
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