Archive for Enero, 2010

Me acuerdo

La noche se cuela triste por mi ventana cerrada. Me acuerdo de ti. El día se despierta nublado diciéndome a gritos que no me demore. Y también me acuerdo de ti. La mañana transcurre serena y hoy también me acuerdo de ti. La tarde me acecha una vez más con sus lamentos y la noche se quiere volver a colar. Y, entonces, aunque me acuerdo de ti, sonrío.

Lunes

Es lunes. Mario se levanta a regañadientes y después de comprobar que fuera está nevando enciende el aire acondicionado. Necesita una ducha hirviendo para entrar en calor pero con el champú todavía en el pelo se apaga la luz. Laura ha encendido demasiados aparatos eléctricos y han saltado los plomos. Los niños tardan una eternidad en levantarse. Los lunes es Mario quien los acerca al colegio pero hoy llegarán todos tarde, seguro. Durante el desayuno, pelean; alguien ha dejado un monopatín donde no debía. Entre el ajetreo, una taza de café se vuelca y va a caer sobre la camisa de Mario. ¿Hay alguna manera de arreglar este lunes?

Aquella hormiguita

No hace mucho alguien me preguntó con qué imagen de mí misma me reconocería. Yo le dije que soy una pequeña hormiguita escalando una montaña blanca de azúcar que se va deshaciendo a su paso haciéndole caer y resbalar una y otra vez. La negra y minúscula hormiguita, con demasiado esfuerzo llega hasta arriba del todo, casi blanca ya de tantos años, de tanto polvo de azúcar. Hoy, me recuerdo con cinco o seis años, jugando a las carreras de hormigas con mi yayo Juanito y mis hermanos. Cada uno se identificaba con una hormiga del campo y la que llegaba primero a la meta imaginaria hacía ganar la carrera a su dueño. Creo que yo nunca gané y por eso todavía sigo identificada con mi hormiga, hasta que consiga llegar a la meta.