Una gotera silenciosa

Publicado el 25 de julio de 2017

Una gotera silenciosa me recuerda que te has ido para siempre.
Una gotera silenciosa que se esfuerza por gritarme que no estás, que has huido de este hilo pegajoso que no se escucha pero se siente.
Un gotera silenciosa de noches de cuerpos, de días de promesas, de madrugadas de tactos que se han esfumado contigo.
Una gotera silenciosa que me taladra con tu olor, con tu voz, con tus risas, con tus besos, tus tequieros.
Una gotera silenciosa que me recuerda que no estás.
Una gotera silenciosa que me grita que te olvide.

La duodécima paliza

Publicado el 7 de julio de 2017

Era la cuarta vez que le gritaba esa mañana. La duodécima que le pegaba en lo que llevaban de mes. El noveno «puta» que escuchaba desde el fin de semana. La septuagésimo tercera vez que le amenazaba con matarla desde que se habían hecho novios, y después casados, y después cuatro veces padres, hacía ya casi veinte años. Y la segunda vez que le había puesto el cuchillo de la cocina en el cuello. La primera vez estaban solos. Esta vez había cuatro testigos de seis, diez, trece y quince años. Esta vez el testigo de quince sabía lo que tenía que hacer. Esta vez el cuchillo acabó en el cuello de quien otras veces lo empuñaba.

Mañana será

Publicado el 4 de mayo de 2017

Rosi sale a las tres esta noche. Pero porque es domingo. El viernes y el sábado ya se le hicieron las cinco poniendo copas. Menos mal que el lunes libra porque tiene los pies destrozados y ella ya no está para esos trotes. Y en toda la noche no se le ha ido de la cabeza la Yessi. Antes su padre se quedaba con ella todos los fines de semana y ella entre semana, pero ahora la niña ya tiene trece años y pasa de irse siempre con él, que si los amigos, que si su padre vive lejos, que si su medio hermano es un caprichoso. Y no la convence. Miedo le de aparecer hoy por casa porque ayer la pilló grabándose en bolas en la web-cam. Sí, ya tuvieron la charla y le ha prohibido chatear con desconocidos. Pero ¿qué se le habrá ocurrido hacer hoy? Y mañana tiene examen de Historia… En dos paradas tiene que bajarse y soportar otra imagen como la de ayer, o peor, aunque no se le ocurre aún qué puede ser peor. Rosi no baja en su parada, pero sigue pensando en la Yessi. Casi se tira del autobús en la siguiente calle y corre como loca tachándose de mala madre, otra vez. Sube los cinco pisos sin ascensor y encuentra a la Yessi durmiendo; ya son las tres y media del casi lunes y por fin respira tranquila. Se mete en la cama y no puede dormir, sabe que su venda en los ojos no les ayuda a ninguna. Mañana será.

Plenitud

Publicado el 18 de marzo de 2017

Una línea de tu texto,
cualquier fantasía
que alcanzara tu perfil.
Con nuestras dos compañías,
agarrados a este árbol,
así, plenitud.

Destino

Publicado el 2 de febrero de 2017

Sabrás que has llegado a tu destino cuando deje de llover. Pero no te detengas. Continúa remando en la noche mientras haya agua bajo tus pies. No abras los ojos. No camines. No juzgues. Sobre todo, no juzgues. Ni aunque creas que debes hacerlo. Y sé que lo harás porque eres así. Y sé que mirarás porque no sabes hacerlo de otra forma. Pero recuerda, el camino se abrirá solo cuando estés preparado para caminar sobre él. Camina, no juzgues y pisa fuerte sobre ese suelo aunque creas que la tormenta aún no ha pasado. Cuenta hasta diez y respira. Si no estás preparado regresa. Tienes muchas batallas que aprender.

La Mari

Publicado el 21 de enero de 2017

La Mari, con el vestido rojo chopado del agua. Viene con tormenta desde el barranco de las tuertas hasta la plaza. Y sin parar de llover. El que tiene delito es el Antonio que ni se le ocurre sacar el coche para ir a por la Mari porque dice el güevudo que acaba de lavarlo. Nadie en el barrio entiende por qué sigue con él. Bueno sí, todos saben, porque la Mari no para de decirlo, que ella no es una puta y que una mujer de bien solo se divorcia una vez, pero también saben todos que esa pobre mujer no elige muy bien a los maridos. Y llega a la plaza chopada y el Antonio viendo la tele.

No necesito tanto

Publicado el 23 de diciembre de 2016

Nunca terminará la nada tecnológica porque nadie nació preparado. No siento tanto miedo, no tengo tanta paciencia. Nadie nunca me explicó que siendo nosotros podemos sentir. No necesito tanto tecno; no siento con datos ni con informes. Siento con manos, con dientes, con nervios, con corazón, como antes, sin infinitos, sin ordenadores, sin aparatos cansados de tanto pensar.

¿Por qué tormenta?

Publicado el 7 de noviembre de 2016

¿Por qué tormenta el día de su graduación?, se preguntaba Johan detrás de su ventana. ¿No había en todo el año un día mejor para llover? Y es que ¿se habían puesto de acuerdo todos los astros para estropearle todos y cada uno de los acontecimientos importantes de sus dieciocho años de vida? ¿Por qué granizó el día de su comunión? ¿Qué había hecho él para que el simulacro de incendio le estropeara su primer beso? ¿Quién decidió que Casinos debía quedar completamente inundada el día que salía Johan de cofrade en la procesión? ¿Y esta noche, tormenta?

En un hueco de mi mente

Publicado el 15 de marzo de 2016

En el hueco de mi mente estabas tú. Un dibujo inacabado de seres imposibles, de imágenes abstractas de algo bello que no sabes dónde va. Buscando lealtades en un fondo de estructuras así, de cualquier modo. En el cobijo de tu labia, siempre cierta, de mi llana ilusión. Como una meada inesperada en mitad de la noche desapasionada, así, en ese hueco de mi mente estabas tú. ¿Qué? ¿Quién? ¿Dónde? Tú, en ese hueco de mi mente donde no sé ya quién cabe. Donde habrá que reabrir para encontrar algo más que este vacío. Donde buscar un cobijo fiable de esa figura que fuiste un día y que hoy es ese vano en el que nos encontramos. Yo, como una geisha desubicada, tú, como una sombra inacabada de lo que fuiste, opaco, como siempre, acorde en tu indefinición. Un bufete con llave donde nunca encuentras nada, mas que tu desquicio ante ese hueco de mi mente en el que estás. Un sistema de caminos en el que no nos encontramos; un lugar en ninguna parte donde abrazarnos a cañonazos, osadamente, como nosotros. En ese palacio que quisimos construir y hoy se derrumba en mis pies donde no estás tú, donde mi peaje es tan alto, donde mi cuerpo se arruga como una lechuga. Funda esos sueños que están lejos de mí porque esta mujer, con un hueco en su mente donde ya no estás tú, no es un mueble.

Amparo II

Publicado el 9 de febrero de 2016

Pobre Deli. No puedo olvidar el gesto que se le ha quedado cuando nos hemos marchado del hospital. Parecía como si la cuerda que siempre nos ha unido se hubiese transformado en lana frágil; que la lana hubiera dejado lugar a una goma; y esa goma hubiera ido cediendo y cediendo hasta que se ha convertido en hilo fino; un hilo que, por fin, se ha roto, dejándonos a cada una en un extremo, incapaces de volver a unirnos. Y, ¿por qué lo he hecho? ¿Por qué me he vuelto con Ernesto así, sin más, defraudando a mi amiga de esa forma? No sé, creo que sufro de doble personalidad, ¿cómo se llama eso?, ¿enajenación transitoria? Eso creo que es. Bueno, ¿y si es transitoria por qué sigo aquí? ¿No debería volver a revertirse? Es como la película esa de Buñuel, El ángel exterminador. Un grupo de personas quieren salir de una casa a la que han sido invitadas y no pueden hacerlo, sin que haya una razón lógica que les obligue a quedarse. Eso me pasa a mí, estoy atada a esta casa y a esta familia, aunque el sentido común me dice que debo abandonar, y el miedo a salir me atora y me obliga a quedarme dentro. De repente, creo que ahora sí necesito todas esas pastillas…